Hola. Buenos días. Soy yo. Tu "yo" más profundo. No soy tu subconsciente ni tu alter-ego. De haberlo sido me llamaría "Súper Edipo" y nunca me gustó ese nombre. Tampoco aparezco en tus sueños y ni siquiera rondo por tus recuerdos. No soy la voz en off de tus pensamientos ni tus ideas -macabras o responsables-. Por supuesto, tampoco soy a quien recurres cuando algo te eleva a los altares o te bajas a los infiernos. No eximo mis pecados bajo tus cinco sentidos ni me redimo bajo el poder de la absoluta razón. Ni pienso libre, ni hablo claro ni escucho atentamente. Cuando tú llegaste yo ya estaba aquí pero tampoco siento que me hayas quitado el sitio. No creo en condiciones sinecuanum como el amor, el odio, el rencor o el tedio. Sobrevivo a base de indiferencia y eterna fatiga psíquica. No duermo ni descanso. No lloro y mucho menos planifico tus horarios. Soy aquel que sabe tus secretos mejores guardados y los utilizo, a mi antojo, dependiendo de tu estado de ánimo. A veces mal y en ocasiones, fatal. Sé, por ejemplo, que vives en un continuo estado de alerta desde que viste el "Show de Truman" o que te cuesta contener las lágrimas cuando escuchas la canción "Hey, Jude" de los Beatles porque te recuerda a cuando tenías tan solo 8 años. Conozco tus facetas como actor, provocador y estúpido irónico así como el simbolismo de tu barba de tres días, esa que te rascas suavemente cuando estás nervioso. Soy el autor de la frase: "Soy quien soy porque alguien debía serlo" que tú te adjudicaste sin mirar atrás. Yo cuido al niño que hay detrás del hombre. Ese niño que no dejas que salga nunca. Es cierto, si nos detenemos un segundo en este tema, que me llegaste a engañar. Pensé que nunca permitías salir ese niño por el quedirán pero, en los últimos tiempos, me he dado cuenta que jamás lo vuelves a mirar porque te has olvidado de el por completo. Tu memoria está vacía en este sentido. Renegaste en su día a no volver a jugar y ahora eres un hombre con juguetes rotos. Pero no todo es malo y horroroso. Sé que estás enamorado de la persona correcta. Al mismo tiempo sé, por saberlo meramente, que te costó aceptar que alguien podía romper las barreras y ahora, pasado casi un año te sientes cómodo dejando que invadan tu espacio. No crees en el amor eterno ni en las amistades de por vida. Sabes que lo que dura, "dura" y lo que debe irse merece marcharse. Has luchado por mantener lo que tienes porque es precisamente lo que nunca te hace daño. Luchas cada día porque todo continúe como está y, sin estar en tu lugar, pretendes que nada cambie. Confías tu vida a una persona especial, como si permitieras que pudiese leer tu diario. Tus amigos, como rezas alguna noche, van y vienen al compás del tiempo pero sabes quienes están (aunque haga meses que no lo ves) y quienes no están aunque les veas más a menudo. Los que están, lo saben y los que no, esperas que lo sepan.

No voy a alargar mucho más mi intervención. Recapacita, vive, respira y acuéstate más pronto de lo habitual porque ambos sabemos que te hace falta. Alargar la noche no hace que el día sea más intenso.

Se despide atentamente,
Tu "yo". Tu "yo" más profundo.

In my life, The Beatles